"Lannes, cuando lo cogí por primera vez por la mano, no era más que un enano. Su educación había estado muy descuidada, sin embargo, hizo muchos progresos y para juzgar, basta con decir que habría hecho a un general de primera clase. Tenía una gran experiencia para la guerra, se había encontrado en cincuenta combates aislados, y en ciento batallas más o menos importantes. Era un hombre de una valentía extraordinaria: tranquilo en medio del fuego, tenía una mirada segura y penetrante. En sus momentos de mal genio, no permitía a nadie hacerle observaciones, e incluso no era siempre prudente hablarle, cuando estaba en este estado de violencia. Tenía la costumbre de venir a mí, y de decirme que no podía confiarse a tal y cual persona. Como general estaba infinitamente sobre Morcillo y de Soult" Napoleón Bonaparte